Calameo

miércoles, 24 de junio de 2009

Percepción del mundo

Cuando Cristian abrió los ojos vio el techo de madera de su casa, durante un momento se quedo tratando de recordar que había soñado, hasta que todo apareció de repente en su mente. Ese sin duda había sido el sueño más realista de su vida. No estaba contento de despertarse, más bien lo contrario, le había gustado ese lugar en el interior mas profundo de su mente al que había accedido durante la noche, al menos era un lugar diferente. Sin siquiera moverse pensó, como lo había hecho tantas veces anteriormente, que todo lo que lo rodeaba era un asco. Todos los días su vida era igual, el destino era generoso con él, pero de igual forma que cualquier ser humano sufría, y en este mundo, el dolor era el precio de efímeros momentos de felicidad. Mientras tanto, en todas partes cada vez había más muertes inútiles; más avances que presagiaban más la destrucción que el progreso; más guerras, “jóvenes que no tienen nada en contra matándose por viejos idiotas que se odian”, le habían dicho una vez; y los días era como si pasaran más rápido, como si el planeta quisiera apresurarse ha acabar con el tiempo dado a la molesta raza que lo condenaba; y ningún héroe como el de los cuentos y las historias aparecería para arreglarlo todo, la situación era inmanejable. El chico se sentó en su cama. Estaba cansado de todo.

Después de saludar a sus padres salió a caminar. El día era gris. Un gris que se acrecentaba por los gigantes que se alzaban al cielo, no tenía nada en contra de los edificios, pero tenia bien en claro que no le gustaban. Se dirigió a la plaza cercana a su casa, un oasis verde en medio de aquel desierto de naturaleza, y se sentó apoyando el cuerpo en el tronco de un árbol cuya especie no conocía ni le interesaba, simplemente estaba ahí y le gustaba, esto era información suficiente. Cerró los ojos y vació su mente de todo pensamiento. Quería estar en paz.
-¿vas a estar mucho más? Ya conté quince minutos y todavía no te diste cuenta que estoy acá.
-eso depende de si te vas a quedar o a irte.
-voy a seguir molestándote.- Christian abrió los ojos, aunque ya sabía quien estaba a su lado.

lunes, 22 de junio de 2009

Despertar

Un blanco que penetró en sus ojos y llenó cada rincón de su ser, un blanco que lo ocupaba todo, cegaba y lastimaba la vista. Eso fue lo que vio Christian al abrir sus ojos. Poco a poco fue acostumbrándose a aquel molesto color, hasta que al fin pudo observar a su alrededor y determinar donde se encontraba. Estaba en recostado sobre una superficie de mármol, encima de un pilar que se hundía en la cristalina agua que lo rodeaba. No había nada mas, delante, detrás, arriba, abajo, lo único que existía era ese maldito color del que no podía escapar. Trató de recordar. Había sido un día normal, había recorrido el mismo camino de siempre hacia la escuela, había estado con los amigos de siempre, escuchado la misma música de todos los días, pero ahora estaba en otro lugar, un lugar que nunca había visto.

Christian respiró hondo, el aire era liviano, ni frío ni caluroso, se sintió que estaba en algún lugar detenido en el tiempo. Tenía hambre, pero no había nada para comer. Miró el agua, pero nada se movía en ella, de todas maneras no esperaba ver nada, ni tenia la intención de comer algún pez si aparecía alguno. Se sentó en el centro del círculo y esperó. Nunca supo cuanto tiempo permaneció en ese lugar, pero fue el suficiente como para convencerse a si mismo de nadar buscando alguna orilla. Tocó el agua. Era como si no tuviera temperatura, si no hubiera sido por la dificultad que sentía al mover su brazo hubiera hasta pensado que tenia su extremidad extendida en el aire. Antes de zambullirse sintió un impulso, se incorporó y apoyó el pie sobre el agua, no se hundía, puso el pie izquierdo delante del derecho. Era increíble, estaba parado sobre aquel líquido.

Durante horas camino en dirección al oeste, sus zapatillas hacían salpicar pequeñas gotas de agua. Era como si un vidrio invisible se encontrara poco debajo de la capa superior del agua, sentía una superficie sólida bajo sus piernas. Estaba por sentarse a descansar, cuando vio algo a lo lejos. Sobre una tierra color blanco se alzaba un pedestal. Corrió, guiado por una fuerza y una voluntad que habían nacido en lo mas interior de su ser. No sintió diferencia alguna al pisar el nuevo elemento, pero un hormigueo empezó a recorrer sus miembros. Sobre el pedestal había una esfera que, a diferencia de todo lo que lo rodeaba, era de un color verde pálido, un color que parecía realmente fuerte luego de pasar horas en aquel lugar monocromático. Extendió sus manos hacía la esfera, el cosquilleo aumentó drásticamente, sintió un impulso de gritar, de liberar toda la alegría y energía que lo había llenado de repente. Antes de tocarla su cuerpo se paralizó y todo desapareció.


Me aburria

Me aburria, por eso quise hacer algo distinto, ¿y que mejor que viajar a la otra realidad? la realidad de mi mente, la realidad de mi imaginación, el otro mundo. Un mundo nuevo, un mundo recien creado. Siento ganas de vivir una aventura, y escribiendo es la unica manera de la que puedo hacerlo...